Cartas Apostólicas

As Cartas Apostólicas son monólogos escritos e interpretados polo Apóstolo Santiago para remexerlle as tripas á actualidade social e política galega. Nunha primeira época o Apóstolo falaba na lingua común do Imperio, como Patrón de España que é, mais logo da chegada do goberno bipartito á Xunta de Galiza, foille imposta a lingua galega como a tantos fillos e fillas de executivos nun claro atropelo dos seus dereitos eclesiásticos. Deixo aquí publicadas tres das súas cartas máis célebres, sobre o Prestige, o Xacobeo e o propio Goberno Bipartito. Que vos presten.

I Carta del Apóstol Santiago a los Gallegos

Monólogo estreado na Ultranoite do Prestige e integrado ca Carpa Voluntaria da Burla Negra. Primavera 2003. Sala Nasa. Santiago de Compostela

O Pais de Nunca Máis. Lariño 2003

O País de Nunca Máis. Lariño 2003

Buenas noches. Soy el apóstol Santiago y estoy aquí de incógnito para aclarar un par de conceptos sobre la situación. El caso es que llevo siete meses removiéndome en el sepulcro y ya esta mañana, cuando me enteré de que ibais a montar aquí este circo, me dije: como me llamo Zebedeo que no me tocan más los huevos. Porque vamos a ver hombre. Yo siempre fui de derechas, eso está fuera de dudas porque es dogma de fe… y siempre cumplí bien mi papel, que cuando Don Manuel me viene a pedir ayuda o consejo yo se lo doy sin cobrarle nada a cambio, que oye, seré de origen judío pero sé perfectamente cual es mi obligación. Por ejemplo cuando vino a verme antes de las últimas elecciones autonómicas porque tenía dudas sobre si se presentaba o no se presentaba y yo le dije,

- Mira Manuel, no me jodas con las dudas que los comunistas del Bloque están al acecho y aún voy a acabar hablando gallego y tú bien sabes lo mucho que eso me jode, que el espíritu santo no me dotó. Así que no te quedan más cojones que presentarte porque a tu sombra Manuel, hay mucho fariseo y esto sin ti no dura ni dos días.
– Pero es que me siento viejo y cansado, santidad
– Ni viejo ni hostias Manuel, tú te haces una foto de medio lado con la dentadura postiza bien limpia y sacamos la mayoría absoluta como hay dios.

Y así lo hizo que ya recordaréis los carteles electorales colgados de las farolas, que muchos decían,

- Ay! y parece un milagro lo joven que está con ochenta años

Y claro que era un milagro que era obra mía, que para algo soy el patrón de España y antes de permitir que cuatro batasunos y tres jarraicitos me disgreguen la unidad de destino en lo universal estoy dispuesto a hacer lo que sea, incluso a remozar a Don Manuel treinta o cuarenta años. Porque yo no sé si lo sabéis pero España es una obra apostólica que costó muchos sacrificios construirla y a estas alturas no nos vamos a andar repartiendo hostias sin consagrar. Y si hay que salir del sepulcro como yo hoy, se sale y se acabó. Que conste que a mí personalmente salir del sepulcro me jode un huevo porque hace frío y además están las consecuencias, como cuando fue lo de la batalla de Clavijo que tuve que salir a matar a todos aquellos moros, que aún me quedó el apodo de matamoros, a mí que soy un apóstol del amor. Pero era mi sacrificio por España y cuando se trata de España las cosas hay que dejarlas atadas y bien atadas. Lo supo el generalísimo y lo sabe Don Manuel y por eso me hizo caso, se presentó a las elecciones y todo fue como tenía que ir.

Pero hete aquí, que hace siete meses, aparece ese petrolero dando vueltas por delante de Finisterre y claro, yo cuando me enteré de que el capitán se llamaba Apóstolos Mangouras ya me cheiré que era un mal presagio. Porque el último apóstol que apareció por Galicia dentro de un barco de piedra era yo, y ya se sabe lo que pasó luego, que los celtas se revolucionaron y se pasaron al cristianismo todos de golpe, que aún me construyeron una catedral encima para agradecérmelo. Sólo que este barco y este apóstol no venían de Palestina, que es lo cristiano, sino de Rusia, que es de donde vienen siempre el comunismo y la intoxicación.

Entonces yo ya me dije, esto es un desastre que se nos viene encima y tengo que ponerme en contacto con Don Manuel para paliar los efectos mitológicos cuanto antes. Así que le dije al arzobispo,

- Hazme ahí unas llamadas a ver si localizas a Don Manuel que esto aún se nos va a torcer.

Y el arzobispo llamó pero resulta que Don Manuel no aparecía por ninguna parte. ¿Y por que? Porque estaba resolviendo importantísimos asuntos de estado con unos ciervos en Toledo. Ahí mi pensamiento ya fue: “la cagamos, esto es el apocalipsis”. Y que conste que cuando digo apocalipsis sé perfectamente de lo que hablo porque eso del apocalipsisis fue cosa de mi hermano Juan, el del evangelio, que estaba enganchado a los hongos alucinógenos y podía ver el futuro. Lo veía de aquella manera pero lo veía. Y claro, yo cuando vi el barco ya sabía que aquello era la bestia negra que nos iba a desmantelar el caciquismo y la religión y que el tal Apóstolos Mangouras no era otro que el Delegado en Galicia del Anticristo. Así que le dije al arzobispo,

- Llámame a Madrid inmediatamente a ver si saben donde está Don Manuel que esto es el acabose.

Y el arzobispo llamó a los ministros e incluso al presidente, pero resulta que los ministros, como es su obligación, estaban cazando osos en Hungría, y el presidente en Italia contándole chistes a Berlusconi, que cuando se retiren los dos aún van a acabar montando un dúo cómico, Jose Mari contando los chistes y Berlusconi cantando las canciones.

- Bueno -me dije- esto ya no tiene remedio, los gallegos están a punto de caer en manos del comunismo y la intoxicación y aquí no aparece ni cristo.

Así que claro, tuve que hacerme cargo yo mismo de la situación y ponerme en contacto con la torre de control marítimo de la Coruña.

- A ver ¿quien está al mando?
– El delegado de gobierno.
– Aquí el apóstol.
– ¿Que apóstol, Apóstolous Mangouras?
– ¡No coño, el apóstol Santiago! A ver ¿que cojones pasa con el petrolero ese?

¿Y que creeis que me contestó?

- ¿Que petrolero?

Ahí ya me indigné, porque mucho me jode que me traten como a una persona normal y que me nieguen las cosas en la cara como si yo fuera un espectador cualquiera de la gallega. Pero se lo dejé clarísimo.

- Me cago en el copón verbenero! ¡Alejadme ese barco de ahí como sea!
– Pero excelencia, los técnicos dicen que es mejor meterlo en la Coruña.
– ¿En la Coruña? ¿Como en La Coruña? En La Coruña ni de coña que aún se me cabrea el Paco Vázquez y aún vamos a perder un baluarte esencial en la defensa de España y del nacionalcatolicismo concatenado.
– ¿Y para donde lo llevamos, excelencia?
– Pues… para Inglaterra, que son anglicanos, que se coman ellos el marrón.
– Pero no nos dejan.
– ¡Pues para Portugal, que son portugueses!
– Tampoco quieren.
– … ¡Pues para alta mar y se acabó el problema, que allí no hay periodistas!

Esta fue la conversación. Yo ya sé que no hay pruebas porque las órdenes las transmití a través del Espíritu Santo, que en mi caso es lo propio, y por eso ahora el Ministerio de Fomento no puede presentar las cintas magnetofónicas en el Juzgado de Corcubión, porque no existen, que no es porque quieran ocultarla verdad.

Así fue como se alejó el barco y estuvo muy bien hecho, porque vale, se manchó un poco la costa, no lo niego, son cosas que pasan, también el papa es polaco y hay que joderse, pero por lo menos pudimos evitar que el apóstol del anticristo desembarcara por su propio pie en Galicia y lo pudimos detener y meterlo en la cárcel antes de que sucedira una tragedia de proporciones bíblicas como puede llegar a ser el comunismo y la intoxicación. Y es que si no estoy yo para arreglar estas cosas no las arregla ni dios, que ya lo dice siempre Don Manuel, en Galicia las cosas se arreglan con la ayuda del Apóstol Santiago y si no fuera porque Galicia tiene nombre de mujer también con un par de hostias bien dadas.

Y es por eso que vengo hoy aquí, porque ya me enteré de que os ibais a reunir en este circo algunos de los que andáis tonteando con el Nunca Máis, allá vosotros si quereis estar equivocados, pero como me estáis llevando a los gallegos al precipicio, pues vengo para resolver todas las dudas y a ver si os enterais de que quien mandó alejar el barco fui yo y que Don manuel y los ministros no tienen culpa de nada. Hice lo que hice, lo reconozco y no me arrepiento, porque ya digo, soy de derechas y siempre hago lo que tengo que hacer que exactamente es lo que me sale de los santos cojones, que yo no le tengo que dar explicaciones a nadie, ni a vosotros ni a la Virgen Santísima, por mucho que sea la madre de mi mejor amigo.

Y es que ahora sinceramente, yo no sé lo que quereis, porque ya teneis el Plan Galicia para que os asfalten las corredoiras y vengan más turistas a ganarme el jubileo que es lo que necesita Galicia y no cuatro perros rabiosos que ladran su rencor por las esquinas. Además, ya hicimos las elecciones municipales para que la gente vendiera su voto a buen precio y entonces no sé a que viene andar montando el circo, que aún me vais a matar a algún ministro a disgustos, que mirad por ejemplo el de Fomento, que deprimido me lo tenéis, que le descarrilan los trenes y aún tuvimos que darle una medalla para animarlo y todo. Por dios.

Así que dejárseme de hacer el pallaso y poneros a buscar trabajo, que ahora en Canarias hay muy buenas ofertas y hay que aprovecharlas. En fin, como ya sé que la mayoría sois buenas ovejas dispuestas a volver al redil electoral pues no me quiero despedir sin daros mi bendición, para que veais que yo también sé perdonar, y lo voy a hacer en latín para que se me entienda bien claro lo que quiero decir. “Quosque tandem abutere Catilina patienta nostra”, que quiere decir, el caballo de Santiago no es blanco que es azul y además no es un caballo que es una gaviota, petroleada pero gaviota después de todo. Quedad con dios y leedme todos los días el Correo Gallego que es la verdad revelada. Santiago Y Cierra España. Amén.

II Carta del Apóstol Santiago a los Gallegos

Monólogo estreado na Ultranoite Sacocheo. Primavera 2004. Sala Nasa. Santiago de Compostela

Celebrando o Ano Santo

Celebrando o Ano Santo

Hola, soy el apóstol Santiago y estoy aquí de incógnito para aclarar un par de conceptos sobre esto del Xacobeo, por alusiones. Antes de nada me vais a perdonar pero os voy hablar en castellano. ¿Por qué? ¡Porque soy el patrón de España, que carallo! Ya sé yo que por aquí sois un poco nacionalistas, allá vosotros si queréis persitir en el error, pero bien os conozco, que cuando estoy de santo el veinticinco de Julio me venís todos allí a la Quintana a tocarme los cojones. ¡Y como venís! Porque mucho rumoroso y no sé que hostias pero el que más y el que menos va tajado a escuchar al Beiras ese y menudo cristo montáis con el Galiza Ceibe y todas esas barbaridades que se os vienen a la cabeza. ¡Y no os dará vergüenza, hombre! Que ya no me llega a mí con escuchar el discurso del rey, mal sabéis vosotros lo que es un borbón hablando media hora seguida, para aún encima aguantar vuestras perrechadas. Y entonces las cosas claras, yo hablo en español, con acento de Santiago, eso sí, porque ya son muchos años desde que me trajeron los celtas en el carro y todo se pega.

Bueno, pues a lo que vamos. ¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué? Pues porque ya no aguanto más en el sepulcro, porque mira que llevo visto peregrinos pero como lo de ahora es el acabose. Esto con el cardenal Quiroga no pasaba, que parece la catedral el templo de los mercaderes. ¡Te venden de todo! Rosarios, postales, botafumeiros… y ahora hasta me obligan a llevar publicidad de una cerveza alemana en el aura. O lo del otro día cuando vinieron trescientos japoneses a visitarme y querían comprar un hueso mío de recuerdo, y uno de los canónigos aún se lo quería vender de contrabando, mis huesos, y dije yo para mí, “esto es la hostia, no aguanto más”. Pero ya lo que colmó el caliz de mi paciencia fue lo del arzobispo, porque yo no sé lo que pensais vosotros del Xacobeo, no sé lo que pensais aunque me lo imagino, pero seguro que no sabeis que el arzobispo y la iglesia se están llevando el siete por ciento de todas las actuaciones, el siete por ciento, incluído el concierto de los Rolling Stones, que manda carallo el programa, estos que van de satánicos. Y aún querían traer a la Sinned O´Connor que es atea y se mete con el papa, y oye, al papa ni tocarlo, que será un poco polaco, no lo niego, pero es el Papa y hay que joderse.

Pues eso, que se llevan el siete por ciento, ¿y a mí pensais que me querían dar un duro? ¡Nada! ¡Ni una puta peseta! Claro, cuando es de pagar te salen con el cuento de si es el Prisciliano el que está enterrado ahí, o si es una cabra, y yo de cabra nada, que yo me entero de todo. ¿Quién creeis que se chivó de lo de Judas en la Última Cena? Fui yo, que ya se lo decía a Nuestro Señor Jesucristo,

- ¡Te va a vender, te va a vender, te va a vender por cuatro perras!

Y él

- ¡Que no me vende, que no me vende!
– Bueno, tú haz lo que veas pero atente a las consecuencias.

Y claro, luego pàsó lo que pasó, a las escrituras me remito. Así que nada, dije yo, ¿a dónde puedo ir a reclamar esto? Pues a la Consellería de Cultura que es quien está detrás de toda la carallada. Me pongo elegante, con un toque de narcotraficante para pasar desapercibido, que en la Xunta siempre hay que ser discreto, y me voy a ver a Jesusito Pérez Varela. Y allí me presento en la consellería, donde me reciben muy bien, muy amables y me mandan a hablar con la secretaria. Y entro y le digo,

- Buenos días, soy el apóstol Santiago y vengo a hablar con el conselleiro,

¡Y va la tía y se ríe!

- ¡Pero si el apóstol Santiago no existe!

¡Pero me cago en la hostia! ¿Es que esta gente de Nuevas Generaciones no sabe de que va la movida o que? Ahora cualquiera es de derechas y así nos va. En cambio el conselleiro, como fue de Falange, ese no se rió, porque los camisas viejas saben bien lo que hay y a quien le deben todo lo que son. Así que me vio ya me dijo

- Por favor Excelencia, siéntese en mi sillón, que ya cojo yo el taburete de las visitas

Y me senté en el sillón,lógicamente, un sillón muy cómodo por cierto y entonces le expliqué lo del siete por ciento. Que joder, no hay derecho que estén explotando mi nombre y que no vea un puto duro, a mí me parece muy razonable, y el dijo.

- Pero para que quiere el dinero, Señor Santiago, si ahí en el sepulcro no le hace falta

Y yo le contesté ipso facto

- ¡Me cago en el copón verbenero! Ahora no vamos hablar de para que lo quiero o lo dejo de querer, ¿tu no te llevas tu comisión?

Y él me dijo

- Sí, bueno, llevar me la llevo…
– Pues el Xacobeo sin Pérez Varela lo puede haber igual pero sin mí… ¡bosta de vaca para todo dios que yo soy la fuerza magnética que lo mueve todo!
– Pero yo tengo las manos atadas, santidad, porque el dinero ya está repartido entre los cargos.

Yo le miré a los ojos y le dije

- Pues no me dejas otra salida, voy a hablar con Don Manuel, que bien sabes la devoción que me tiene.

Y bien cierto que es, que aún hace unos meses estuvo en el sepulcro consultándome sobre lo de Cuíña y yo le dije,

- Manuel, Manuel, no dejes que la manzana podrida pudra el resto del manzano

Y él me respondió,

- Pero es que ya no quedan manzanas sanas en el árbol
– Pues planta kiwis y renueva el sembrado -le contesté yo-.

Y así fue, la renovación del pp gallego ya lo dijo él en el parlamento que era una obra apostólica, y claro, el conselleiro ya sabía por donde iba, porque yo le digo a Don Manuel, renuévame al conselleiro y se le acaba el chollo pero ya. Entonces ya me dijo

- No discutimos más, nos bajamos un uno por ciento de las comisiones y lo entregamos para la obra social de la catedral…
– ¡Los cojones, Jesusito! Tú me firmas un cheque por el diez por ciento de los ingresos y luego ya veré yo lo que hago, si me voy de putas o cojo un avión a Palestina para ver a la familia. Y no le quedó más remedio que firmar.

Así que por eso vengo hoy aquí, porque como ya sé que sois un poco nacionalistas y que siempre andais rosmando contra todo lo humano y lo divino pues es sólo para avisaros de que le digais al Beiras ese dos cosas: primero que me berre menos el día de mi santo que aún me va a dar un arrebato y segundo que cuando investigue el dinero que falta del Xacobeo que no se escandalice, que no monte en cólera y no se ponga a despotricar contra la gente de la Xunta, que son todos inocentes, porque el dinero lo tengo yo y que por eso no aparece por ninguna parte, que yo no le tengo que dar cuentas a nadie, ni a el ni a María Santísima. Y nada más, quedad con dios y ganadme el jubileo los que aún no lo ganásteis que aún estamos abiertos. Pero no me despido sin daros la bendición, que buena falta os hace, y os la voy a dar en latín para que veais que no tengo nada contra las lenguas muertas. “Quosque tandem abutere Catilina patientia nostra”, que quiere decir, el caballo de Santiago no es blanco que es azul y además no es un caballo que es una gaviota. Quedad con dios y leedme todos los días el Correo Gallego que es la verdad revelada. Santiago Y Cierra España. Amén.

III Carta do Apóstolo Santiago aos Galegos

Monólogo estreado na Festa Revolta SOS CAUREL. Agosto 2007. Froxán.

Teatro Principal 2007. Gzifoto

Teatro Principal 2007. Gzifoto

Boas noites. Son o Apóstolo Santiago e estou aquí de incógnito, para aclarar antes de nada un par de conceptos sobre a nova situación. Como tal vez saibades, e se non o sabedes xa volo digo eu, non son un home que goste de abandonar a paz do sepulcro apostólico para interesarse por asuntos mundanos, a non ser claro, que me toquen tanto os santos collóns que non me quede máis remedio que intervir e pór orde no galiñeiro, como vén sendo o caso.

Xa cando foi o do cambio de goberno en Galicia hai case dous anos tiven que aguantarme de carallo para non coller a capa e o báculo e poñervos a todos a andar, que me cago en dios bendito, o que lle fixestes a Don Manuel non ten nome nin apelidos, despois de todo o que fixo por vós e do moito que sufriu pola vosa culpa. Tiñades que ver como me chegou o home alí á cripta, feito un mar de lágrimas.

- Botáronme, Santidade, perderonme o respeto. Deilles autovías, alcantarillas, luz eléctrica, auga corrente, paradores, e parques empresariais, púxenlles o teléfono na aldea, leveilles a televisión durante dezaséis anos, construínlles auditorios e urbanizacións a pé de praia, e tiña proxectadas trinta piscifactorías para que non tivesen que ir pescar a man. E eles, en pago, bótanme.

Xa vos digo, non había dios que o consolase. E eu díxenlle,

- No te preocupes Manuel, que los comunistas estos del Bloque no duran ni dos días, que a ver si son capaces de encontrar a uno solo de entre ellos que sepa cubrir una factura sin equivocarse. Tú de momento vete de Senador para Madrid y vete escribiendo tus memorias que allí en la capital aún hay respeto por la paleontología.

Díxenllo en español, claro, porque eu daquela aínda non sabía falar galego, que cando foi o do Pentecostés o espirito santo non me dotou no dominio das linguas mortas. Que precisamente aí, cando me chegou o arcebispo coa leria de que tiña que aprender a falar galego para que a catedral non perdese a subvención foi cando xa me cheirei que a cousa esta do cambio comezaba torcida.

- Pero vamos a ver monseñor, si La Voz de Galicia sigue recibiendo millones en subvenciones y se pasa el gallego por el forro de los cojones a ver por que yo, que tengo los cojones de proporciones bíblicas, tengo que hablar el idioma ese del carallo.
– Es que santidad, ahora no hai Xacobeo hasta dentro de diez años y vamos un poco justos de presupuesto.
– ¡Pues me cago en el Santo Copón Verbenero! Vende un convento, hombre, que para las cuatro monjas que quedan nadie lo va a notar y en cambio a mí eso del gallego aún me puede destrozar las amígdalas.
– Es que ya los reciclamos todos para albergues y residencias y aún así no da. Yo santidad ya le digo que con este nuevo gobierno lo mejor es hablar gallego que ahora eso dá dinero.

E foi así que aceptei pór en risco a miña garganta e a miña dignidade persoal, porque son o Adaíl da Cristiandade e estou afeito aos grandes sacrificios, e cando se trata de salvagardar a integridade da Santa Madre Igrexa, estou disposto ao que faga falta, tanto me ten se teño que cortarlle a cabeza a sete mil mouros ou aprender a falar galego, normativo ou mesmo reintegrado, que eu son un fenómeno sobrenatural e son capaz de todo, non coma outros, que xa quería ver eu ao Touriño ese que puxestes de presidente na Xunta se era capaz de pasar o exame de galego nunhas oposicións, que moito laretar sobre os dereitos lingüísticos dos “cidadanos” e as “cidadanas” de Galicia pero de colocar os pronomes no sitio nin puta idea.

Pero isto do galego, por desgraza, -meu deus como me rasca a larinxe esta lingua-, foi só o principio. Porque claro, estaban aí tamén os outros, os comunistas do Bloque, miñas xoias, que esta empanada leva dobre ración no rustrido, e o asunto era xa un pouco máis complicado porque aquí xa había que tourear co separatismo, que nesta tourada non todo é touro pequeno. Por suposto eu son unha persoa culta e doume de conta de que estes do Bloque non son coma os vascos, que con tal de destruír España son capaces de aliarse cos islamistas e fabricar bombas con insecticidas. Os de aquí sonche ben máis moderados, e non pasan de montar un par de Galescolas, poñer a algunha poetisa de profesora Rottenmeyer na tele, ou pedir que nos atrasen a hora, que xa vai Galicia atrasada de carallo para que aínda veñan os alumeados estes a obrigarnos a espertar unha hora máis tarde.

Pero eu ao principio non me fiaba nin un pelo, eh? Porque eran moitos anos aturando as perrenchas do rapaz aquel do Preguntoiro, o Beiras, que sempre me viña dar a vara o día do meu santo na Quintana, con aquelas andrómenas sobre a autodeternonseique e a soberanía galega, que debe ser unha marca de cognac ou algo así. E claro, eu fiar non me fiaba nada, que son fillo de Zebedeo e para enganar a un fillo de Zebedeo non chega con saber latín que como pouco hai que saber tamén arameo.

E boa razón que tiña, porque con iso do talante e o diálogo do tal Zapatero este que deu o golpe de estado en Madrid cando o 11 M, pois estes do Bloque aproveitaron para tentar coar iso do estatuto de nación, que manda carallo hai que ter a cabeza chea de paxariños para pensar que os galegos podedes chegar a ser algo máis que un grupiño folclórico encantador, por favor. E aínda conseguiron enganar aos babiolos estes dos socialistas, que querían poñer iso da nación de Breogán, e mesmo ao mediatintas este do Feijoo, que tamén xa lles vale a estes do PP, que desde que marchou Manuel non dan pe con bola. Este veu remexer o caldo co do sentimento nacional. Pero que Nación de Breogán nin que carallo de sentimento nacional, home, se aquí fomos católicos e españois toda a puta vida! Que eu levo dous mil anos mirando do negocio e sei ben do que falo, que se non chega a ser por min, aínda habiades de ser todos portugueses e daquela a ver quen era o listo que non quería ser español, pola conta que vos traía.

Os coengos da catedral, con todo isto do estatuto, estaban un pouco nerviosos non fose que volvese a republica e nos queimasen o chiringuito pero eu xa lles dixen, vos tranquilos, esperade que veñan todos estes o 25 de Xullo a facerme a ofrenda, que xa me van oír, queiran ou non queiran. Pero resulta que o 25 de Xullo o único que pasou pola catedral foi Touriño. Porque estes do PSOE van de progresistas e de que lle queren dar estatuto de nación a todo dios, manda truco, pero saben perfectamente que aquí quen manda é o Patrón de España, e que se queren gobernar co meu permiso, pois amigo, non lles queda outra que agarrar o facho nas procesións de Semana Santa e dicir amén nas misas oficiais. Vestidos de uniforme. Que eu coa Unidade de España non me ando con hostias, e aquí ten que pasar todo cristo pola sacristía antes de mover unha palla.

Pero quen non me apareceu pola catedral foi o Angelito, o notas ese de Allariz que metestes de vicepresidente, que en vez de vir renderme honores como manda o Códice Calixtino, foi para a Quintana facer o paripé de separatista, para que se vise que el non era menos que o Beiras. Eu xa sei que cada un ten que atender a súa parroquia e dicir a misa como lle vaia nela. Pero hai cousas que son sagradas, e faltarme ao respeito, iso é algo que non lle perdóoo nin a Cristo Bendito, que el, deus me libre, nunca me ofendeu, pero porque non se atrevía, que era omnisciente e ben sabía a mala hostia que gasto.

E dixen eu, ai si. Vaste decatar ti do que significa tocarlle os collóns ao patrón das Españas, que as sete pragas de Exipto van parecer unha comedia romántica ao lado do que che ven en riba. E foi por iso, que fixen virar o vento e mandei a vaga de incendios o verán pasado, que non procuredes responsables onde non están, que fun eu, para que aprendesen ben o prezo de andar xogando con lume. Que logo xa dirán que había unha trama ou que era todo unha conspiración dos alcaldes do PP, que estes para amañar desfeitas téñenche moita imaxinación. Que digan o que queiran, que saben perfectamente que a ira apostólica cando se desata hai que aplacala canto antes, que despois do lume aínda poden vir as inundacións e as vacas tolas, e que non me cabreen que aínda lles chanto outro petroleiro aí en fronte que habíamos de rir todos de carallo, como riron eles da outra vez.

Pero carallo se non cacharon a indirecta, que a volta dun mes xa tiña ao Angelito na cripta coas orellas gachas pedindo clemencia. E díxenlle eu, mira Angelito, non me volvades tocar o carallo nin con estatutos nin con estatutas. Ti dedícate aos vellos que é o que che convén para gañar votos, e volve darlle choio ao Superpiñeiro na tele, que é o sinal que che pido para que a xente durma tranquila e non pense que os queredes levar ao abismo do caos e a segregación.

E así o fixo, que non lle quedaba outra. E xa digo, aturei todo este tempo no sepulcro sen saír, manexando a situación por control remoto. Pero o outro día, estando alí no sepulcro en Santiago mirando unhas revistas de armamento, comecei a sentir unha estraña presenza na cidade, porque eu teño propiedades parapsicolóxicas e doume conta de todo aínda que non o vexa, que eu non necesito meter os dedos na chaga como San Mateo para saber o que hai. E era esta presenza inquietante como unha sombra que se proxectaba desde un monte próximo. E pregunteime eu, será aí no Pico Sacro que estarán construíndo unha nova urbanización? É que isto das urbanizacións, xa sei que é un bo choio, que na Igrexa levamos centos de anos no negocio inmobiliario e todos sabemos de que vai o tema pero me cago no Iscariote, unha cousa é construír nun espazo natural protexido e sacar tallada, e outra facerme sombra na miña cidade. Por iso requirín ao arcebispo para que me informase a ver que estaba pasando. E el, dilixente como é, informoume.

- Es la ciudad de la cultura, Santidad, que están construyendo en el Monte Gaiás
– Pero me cago en Prisciliano y en los huesos de la cabra apologética, quien cojones es el responsable de esa atrocidad
– Fue cosa de Don Manuel, Santidad, para que la gente lo recordase para siempre
– Como de Don Manue? Y si nunca me dijo nada? Será ingrato? Que si quería que la gente lo recordase pues que se haga un mausoleo en Villalba y que no me venga a hacer la competencia en mis narices, que andamos bien de cuartos para permitir que nos jodan el choio. Y los nuevos estos, como le hacen caso?
– Es que dicen ahora que ya como costó tanto dinero pues hay que acabarla para no perder la inversión y que además Santiago necesita una nueva biblioteca, santidad
– O sea, que el Santo dos Croques se me está erosionando en el Pórtico de la Gloria que dá pena verlo y estos hala, a construir bibliotecas en los montes, pero si aquí además no lee ni dios. Contáctame con la consellería correspondiente de inmediato que aquí, me cago en las barbas de San Pablo, van a rodar cabezas.

E o arcebispo, claro, chamou ipso facto a San Caetano pero esta señorita que está de Conselleira de Cultura agora, Angelita, -que estes do Bloque van todos de guai, de almas cándidas… Angelito, Angelita, pero logo lévanche o demo dentro como todo cristo-, pois Angelita non nos quixo atender, porque estaba repartindo poemas en galego polas panaderías. E aí xa dixen eu, polos catro cravos de Cristo Crucificado que se van enterar estes dunha puta vez do que significa putear a un Santo Embaixador das Alturas.

E por iso veño hoxe aquí, porque xa me enterei de que iades vir todos en plan titiriteiro a dar a lata nesta aldea con iso das canteiras e da lousa, que non sei por que tanto vos molesta destruir cinco ou seis montes, que a lousa hai que extraela para darlle lustre ao Camiño de Santiago, que é meu e merece máis respeito que calquera montaña. E como sei que todos estes artistas andan metidos no mesmo allo da Consellería, que eu leo o ABC todos os días e sei moi ben quen vos dá de comer a todos, pois veño pra que lle digades á vosa xefa que desta volta xa pode vir de xeonllos a pedirme clemencia que o único que vou aceptar por resposta é a dinamita. Que a min non me fai sombra nin a Cidade da Cultura nin a Basílica de San Pedro, que son a forza magnética da puta movida xacobea e sen min aquí en Galicia non saca tallada nin a Banca Catalana

Dito isto despídome sen máis palique, que xa teño a gorxa estragada con tanta fricción alveolar e tanto peche palatal. Pero non quero marchar sen darvos coma sempre a miña beizón, que despois de todo eu son un apóstolo do amor e non lle gardo rancor a ninguén. E vouno facer en latín, claro, que unha lingua morta non tapa a outra. “Quosque tandem abutere Catilina patientia Nostra” que quere dicir, o cabalo branco de Santiago non é branco que é verde e ademais non é un cabalo que é unha planta alucinóxena. Ficade con deus e lédeme todos os días La Voz de Galicia que non é a verdade revelada pero case. Santiago e pecha España.

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